Llegó el Día

23 10 2011

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Manos Creativas

23 10 2011





Octubre mes de Bonifacia

4 10 2011

Ella educa, acompaña y configura su comunidad desde lo que ella es, una mujer entera, sensible al mundo que la rodea, curtida por las dificultades, pero cimentada en una honda experiencia de Dios y de confianza en Él.

Manos Tiernas que Tejen la Dignidad de la Mujer


Proyecto:

BONIFACIA DEFENSORA DE LA DIGNIDAD DE LA MUJER

(Descargar)





Vida de la Madre Bonifacia

12 06 2011

“Contigo y como Tú”





Bonifacia Rodríguez Castro

12 06 2011

Bonifacia Rodríguez Castro (Salamanca, 6 de junio de 1837 – Zamora, 8 de agosto de 1905) fue una cordonera y religiosa.1 El 27 de marzo de 2010, Benedicto XVI autorizó su canonización

Biografía

Bonifacia Rodriguez Castro era la mayor de seis hermanos. Tras los estudios primarios, aprendio el oficio de cordonera, siendo necesario que comience a trabajar a los quince años debido a la muerte de su padre.

De sus cinco hermanos solo sobrevive Agustina, quien se casa en 1865. A partir de este momento Bonifacia junto con su madre se dedica a trabajar y a una vida piadosa llegando a formar la Asociación de la Inmaculada y San José, llamada después Asociación Josefina, mediante el cual enseña a jóvenes sin recurso el oficio de cordonera.

Bonifacia se sintió llamada a la vida religiosa. Su gran devoción a María hacia que su corazón fue acariciando el proyecto de hacerse dominica en el convento salmantino de Santa María de Dueñas. Pero un acontecimiento de trascendental importancia va a cambiar el rumbo de su vida: el encuentro con el jesuita catalán Francisco J. Butiñá, que llega a Salamanca en octubre de 1870 con una gran inquietud apostólica hacia el mundo de los trabajadores manuales.

Bonifacia se pone bajo su dirección espiritual. A través de ella Francisco J. Butiñá entra en contacto con las chicas que frecuentaban su taller, la mayor parte también trabajadoras manuales. Y el Espíritu Santo le sugiere la fundación de una nueva congregación femenina, orientada a la prevención de la mujer trabajadora, valiéndose de aquellas mujeres trabajadoras.

Fundación de las Siervas de San José

Bonifacia confia a Francisco J. Butiñá su decisión de hacerse dominica, pero el le propone fundar juntamente la Congregación de Siervas de San José, a lo que Bonifacia accede con docilidad. Con otras seis chicas de la Asociación Josefina, entre ellas su madre, da inicio en Salamanca, en su propio taller, a la vida de comunidad el 10 de enero de 1874, momento muy conflictivo en la vida política del país.

A los tres meses de la fundación Francisco Butiñá es desterrado de España con sus compañeros jesuitas y en enero de 1875 el obispo Lluch i Garriga es trasladado como obispo a Barcelona. Bonifacia se ve sola al frente del Instituto a tan sólo un año de su nacimiento.

Aprovechando un viaje de Bonifacia a Gerona en 1882, efectuado para establecer la unión con otras casas de las Siervas de San José que Francisco Butiñá había fundado en Cataluña a su vuelta del destierro (mas tarde se convertirán en la Congregación Religiosa Hijas de San José), otros miembros de la Congregación promueven su destitución como superiora y orientadora de las Siervas.

Entonces Bonifacia propone al obispo de Salamanca, D. Narciso Martínez Izquierdo, que le permita fundar de una nueva comunidad en Zamora. Con el permiso de los obispos de Zamora y de Salamanca Bonifacia junto a su madre parte hacia Zamora el 25 de julio de 1883.

Durante su estancia en Zamora, la casa de Salamanca se desentiende de Bonifacia llegando a modificar la constitución original, e incluso el 1 de julio de 1901 cuando el Papa León XIII concede la aprobación pontificia a las Siervas de San José fue excluida de ella la casa de Zamora. Incluso cuando Bonifacia acude a Salamanca para limar asperezas se le niega el recibimiento.

Finalmente fallece en Zamora el 8 de agosto de 1905. Sus restos mortales se encuentran en la capilla del Colegio de las Siervas de San José, en Salamanca.

Proceso de canonización

Aunque el rechazo de Bonifacia Rodríguez por parte de las Siervas de San José durante los primeros años causo casi el olvido de su obra dentro de la Congregación, con el tiempo su memoria se recupero. El 8 de junio de 1954, a raíz de la solicitud del consejo general de las Siervas de San José, se abrió en Zamora el proceso de Canonización.

  • El 1 de julio de 2000 el Papa Juan Pablo II promulgó el decreto sobre las virtudes heroicas de Bonifacia, y el 20 de diciembre de 2002 se reconocía como milagrosa la curación de una chica ocurrida en Barcelona.3
  • El 9 de noviembre de 2003 Bonifacia Rodriguez fue beatificada por Juan Pablo II, estableciendo como su día festivo el 6 de junio.
  • El 27 de marzo de 2010, Benedicto XVI autoriza su canonización.

Wikipedia





1º Mayo – San José Obrero

2 05 2011

El 1º de mayo, la Iglesia recuerda, en el día internacional de los trabajadores, a san José, obrero. Esta fiesta fue instituida por el papa Pío XII el 1 de mayo de 1955, para que —como dijo el mismo Pío XII a los obreros reunidos aquel día en la Plaza de San Pedro — «el humilde obrero de Nazaret, además de encarnar delante de Dios y de la Iglesia la dignidad del obrero manual, sea también el próvido guardián de vosotros y de vuestras familias».

El mundo humano es el mundo del trabajo, hecho por la inteligencia, a través de las manos que en medio de la naturaleza señalaron el camino del progreso y la cultura. Dios concedió manos a otras especies, pero sólo a la mano del hombre le dio el carácter de herramienta. Toda la técnica sobre la cual se asienta la civilización es prolongación de esa mano que Dios otorgó al hombre.
Hoy celebramos al padre adoptivo de Jesús, justo y humilde carpintero de Nazaret, que pasa la vida no sólo en la meditación y la oración, sino también en las fatigas de su artesanía. José es el símbolo de la prudencia, del silencio, de la generosidad, de la dignidad y de la aplicación en el trabajo; también lo es de los derechos y de los deberes respecto del trabajo.
San José fue un auténtico obrero en el pleno sentido de la palabra, y el único hombre que compartió con el Hijo de Dios la tarea de todos los días.
Por eso la Iglesia ha querido ofrecer a todos los obreros este espectáculo de santidad, proclamándole solemnemente Patrón de los mismos, para que en adelante el casto esposo de María, el trabajador humilde, silencioso y justo de Nazaret, sea para todos los obreros del mundo, especial protector ante Dios, y escudo para tutela y defensa en las penalidades y en los riesgos del trabajo.
Recordamos hoy a todos los trabajadores de nuestra patria y del mundo, pidiendo al cielo para que sean instrumento de paz, de evangelización, de serena inteligencia, de valor y de confianza en sí mismos, de esperanzas de bien y de fervientes voluntad, dignos y sin retaceos en la hermandad de los hombres.

Enlace

NOSOTROS CELEBRAMOS EL DÍA DEL TRABAJO





¿Quién es San José?

22 03 2011

Modelo de padre y esposo, patrón de la Iglesia universal, de los trabajadores, de infinidad de comunidades religiosas y de la buena muerte.

A San José Dios le encomendó la inmensa responsabilidad y privilegio de ser esposo de la Virgen María y custodio de la Sagrada Familia. Es por eso el santo que más cerca esta de Jesús y de la Stma. Virgen María.

Nuestro Señor fue llamado “hijo de José” (Juan 1:45; 6:42; Lucas 4:22) el carpintero (Mateo 12:55).

No era padre natural de Jesús (quién fue engendrado en el vientre virginal de la Stma. Virgen María por obra del Espíritu Santo y es Hijo de Dios), pero José lo adoptó y Jesús se sometió a el como un buen hijo ante su padre. ¡Cuánto influenció José en el desarrollo humano del niño Jesús! ¡Qué perfecta unión existió en su ejemplar matrimonio con María!

San José es llamado el “Santo del silencio” No conocemos palabras expresadas por él, tan solo conocemos sus obras, sus actos de fe, amor y de protección como padre responsable del bienestar de su amadísima esposa y de su excepcional Hijo. José fue “santo” desde antes de los desposorios. Un “escogido” de Dios. Desde el principio recibió la gracia de discernir los mandatos del Señor.

Las principales fuentes de información sobre la vida de San José son los primeros capítulos del evangelio de Mateo y de Lucas. Son al mismo tiempo las únicas fuentes seguras por ser parte de la Revelación.

San Mateo (1:16) llama a San José el hijo de Jacob; según San Lucas (3:23), su padre era Heli.  Probablemente nació en Belén, la ciudad de David del que era descendiente. Pero al comienzo de la historia de los Evangelios (poco antes de la Anunciación), San José vivía en Nazaret.

Según San Mateo 13:55 y Marcos 6:3, San José era un “tekton”. La palabra significa en particular que era carpintero. San Justino lo confirma (Dial. cum Tryph., lxxxviii, en P. G., VI, 688), y la tradición ha aceptado esta interpretación.

Si el matrimonio de San José con La Stma. Virgen ocurrió antes o después de la Encarnación aun es discutido por los exegetas. La mayoría de los comentadores, siguiendo a Santo Tomás, opinan que en la Anunciación, la Virgen María estaba solo prometida a José.  Santo Tomás observa que esta interpretación encaja mejor con los datos bíblicos.

Los hombres por lo general se casaban muy jóvenes y San José tendría quizás de 18 a 20 años de edad cuando se desposó con María. Era un joven justo, casto, honesto, humilde carpintero…ejemplo para todos nosotros.

La literatura apócrifa, (especialmente el “Evangelio de Santiago”, el “Pseudo Mateo” y el “Evangelio de la Natividad de la Virgen María”, “La Historia de San José el Carpintero”, y la “Vida de la Virgen y la Muerte de San José) provee muchos detalles pero estos libros no están dentro del canon de las Sagradas Escrituras y no son confiables.

Más… (Enlace)

Misa por San José

Actuación de cada uno de los Dones del Espíritu Santo en San José

Sería prolijo analizar detalladamente esta actuación particular de cada don en San José; por eso nos limitaremos a recordar únicamente el objeto o materia propia de cada uno.

  1. Don de entendimiento: Por el don de entendimiento, que purificó y perfeccionó su fe, obtuvo el santo Patriarca un conocimiento mucho más profundo, esclarecido y exacto de todos los misterios y verdades sobrenaturales, penetrando su íntimo sentido y conveniencia, especialmente en aquellos que tan íntimamente prestó su cooperación, como la encarnación y redención divinas.
  2. Don de sabiduría: Este don perfeccionó la ardentísima caridad de San José, no intrínsecamente, sino dándole un conocimiento afectivo y experimental admirable y suavísimo de esa presencia e íntima unión con Dios por el amor, juzgando de todo lo demás y ordenándolo todo a su transformación de lo más profundo de sí mismo en Dios.
  3. Don de ciencia: Este don completó el conocimiento y juicio que San José tuviera de las cosas humanas, capacitándole para juzgar con certeza sobre lo que debía obrar, es decir, como los debía utilizar en orden a Dios y a su aprovechamiento sobrenatural.
  4. Don de consejo: Por el don de consejo el Espíritu Santo corroboró la virtud de la prudencia en San José, dando certeza y seguridad a sus juicios prácticos para elegir todas las cosas necesarias o convenientes en orden a la vida eterna, especialmente para juzgar en los casos concretos más difíciles e inesperados y obrar en ellos con toda confianza y decisión.
  5. Don piedad: El espíritu Santo, por el don de piedad, imprimió constantemente en el alma de San José un afecto filial hacia Dios, como a verdadero Padre, sintiendo vivamente esa filiación divina amando a los demás hombres co o hijos también de Dios y a hermanos en él, abarcando en su afecto a todos los seres como a cosas de Dios, ofreciéndose también en sacrificio y redención por los demás hombres, unido al sacrificio de María de María y de Jesús.
  6. Don de fortaleza: Con el don de fortaleza San José aceptó aquel divino ministerio tan superior a sus fuerzas perseverando en e cumplimiento de sus deberes a pesar de todas las dificultades, siempre seguro d ela ayuda divina, sereno y hasta gozoso en los trabajos en los trabajos y persecuciones, esperando del Señor la recompensa.
  7. Don de temor de Dios: Por el don de temor el santo Patriarca vivió siempre sometido a Dios con filial reverencia, no temiendo precisamente su pecado o reparación, pero reconociendo su pequeñez ante la excelencia y majestad divinas y ante innumerables gracias con que incesantemente le favoreció.

Sin duda que los siete dones del Espíritu santo, los que San José debió ejercitar pr razón de su ministerio fueron el don del consejo y el don de fortaleza, para dirigir y gobernar y defender a la Sagrada Familia entre tantas privaciones y adversidades, sin perder un momento de vista el supremo sacrificio de la cruz.

Cuánto haya sido el mérito que adquirió y la gloria que le corresponde por el ejercicio de tantas virtudes y la correspondencia a los dones del Espíritu Santo, hemos de deducirlo de la abundancia de la gracia y de la caridad con que estuvo siempre adornado, de la cantidad y excelencia de sus obras y de la perfección de cada uno de sus actos, sirviéndonos de suprema medida en todo aquello su excelsa aproximación a la Santísima Virgen.

Transcrito por José Gálvez Krüger para ACI Prensa.

Oremos por la Siervas de San José para que continué esa labor a favor del Mundo Trabajador

Emigrante y peregrino_19marzo2011